Inicio
con esta pregunta el presente artículo, inspirado en la lectura de la
introducción, de Actos, actores y
artefactos, de Thomas y Buch(2008), pregunta sacudida tras la lectura ya
que me enfrenta a volver a mirar aquello que me resultaba obvio, y encontrar
novedad en ello.
Fue de
sumo impacto reconocer que las tecnologías no son algo que se encuentra
simplemente en el mundo exterior de los sujetos, los autores en la
introducción expresan “usted está tecnológicamente constituido”,
marcando un terreno que es amplio a la hora de registrar cómo en la vida
cotidiana nos rodeamos de tecnologías, y no sólo eso, también nuestras
prácticas y modos de relacionarnos con y a través de ellas.
Alcanza
con realizar una mirada sobre lo que hacemos día a día y se hace evidente que somos seres tecnológicos, incluso
sorprende aún más a aquellos que procuran una vida sin tecnología. En relación
a este último pongo a dialogar estas ideas con Baricco(2019), cuando señala que
quienes se resisten a las nuevas tecnologías no reconocen que estas se han
originado para responder una necesidad humana, que la inteligencia humana ha
dado lugar a la revolución tecnológica, y no a la inversa.
Asimismo,
reconocer que las tecnologías son una construcción humana, en definitiva una
construcción social, nos posibilita un
punto importante de análisis. Pero la lectura no debe ajustarse a una mirada
reduccionista causa-efecto tecnologicista “Porque
el nuevo hombre no es el producido por el Smartphone : es el que lo inventó, el
que lo construyó para escaparse de una prisión , o para responder a una
pregunta, o para acallar un miedo” (Baricco pág 22)
Estas
no surgieron autoengendradas, hay un recorrido histórico que nos permite
reconocer algo del orden de sus orígenes, sus propósitos iniciales, y los
intereses complejos que la impulsan con miras a lo perdurable, de acuerdo con
lo que nos ofrece para pensar la perspectiva social.
En este sentido es interesante plantear esa
analogía que realiza Eduard Fuentes(2011)
en la que se menciona a las tecnologías como instituciones. Se llega asimismo al punto
en el que su origen y desarrollo son socialmente olvidados y sin embargo son
culturalmente incorporados a nuestras existencias, transitando en la
ignorancia, desconociendo incluso cuánto de lo que tenemos en interacción
permanente en el día a día es tecnología.
Me
parece fundamental sostener una memoria histórica, no solo por curiosidades,
sino porque desde ella se puede comprender mejor nuestra relación con las
tecnologías y cómo podríamos darle ese costado humano que a veces no pareciera
tener, reconociendo su presencia en nuestra cotidianeidad.
Bibliografía
·
Thomas. H. y Buch, A. (coord.) (2008) Hernán
T.; Fressoli, M. y Lalouf, A. Introducción en Actos, actores y artefactos.
Sociología de la tecnología. Bernal: UNQ Extracto, páginas 9-13
·
Fuentes E. (2011) Fatalismo y tecnología ¿es autónomo el desarrollo
tecnológico? Obtenido de: http://www.uoc.edu/web/esp/art/uoc/0107026/aibar_imp.html
·
Baricco
A. (2019) The game. E.d. Anagrama. disponible en https://mega.nz/#!2MkzkIIZ!pLViBvpU7KP420txO3AJDE6T9myWUxGwX7Cs9Cct11s

No hay comentarios:
Publicar un comentario