Revisando hechos históricos sobre cómo la
humanidad fue cambiando me detengo a profundizar sobre los aportes de Margaret
Mead para comprender los profundos cambios en la cultura atravesados por los
desarrollos de los medios y la extensión de la comunicación para continuar
reflexionando sobre los modos de vincularnos en el escenario actual, los modos
de producción de conocimientos y nuestra capacidad humana de transformar las
cosas en el entorno a fin de responder a necesidades o creaciones diversas. Retomo la definición de tecnología como la conjunción entre técnica, estructura sociocultural, económica, productiva y de conocimientos (Gay, 2012)
Estas lecturas me llevar a seguir pensando
sobre aquellas ideas que he desplegado en los dos anteriores artículos, un poco
más situada en el contexto con el que nos encontramos hoy desde educación, y valoro los modelos de
ruptura generacionales de Mead para ello.
Ideas que destaco dos conceptos de este
modelo en el que coexisten las tres clasificaciones: el modelo cofigurativo
y el prefigurativo. Estos dos revelan la importancia de leer los cambios habidos en la cultura a la luz de
los problemas sociales que acontecieron tras el aislamiento social, preventivo
y obligatorio tras la pandemia del nuevo coronavirus y los desafíos a los que
debió enfrentarse desde educación y aún se siguen creando formas de responder
ante las contingencias. La situación obligó a desterrar prejuicios, y realizar
un esfuerzo de implicación en el aprendizaje y uso de recursos virtuales para
llegar los docentes a sus cursos de alumnos, lograr garantizar su derecho a la
educación- brindando recursos acordes a lo que la realidad exige, donde hay
omnipresencia de la tecnología-, el derecho a trabajar y la responsabilidad
ética y social de sostener y contener esta situación hacia toda la población
del estudiantado (reconociendo que aún no se logra el alcance universal, pues
las brechas social-económicas existen).
Quienes ya llevan una trayectoria de
formación e implementación de las tics han logrado compartir sus saberes hacia
colegas, esta acción podría pensarse en la categoría cofigurativa. Y podría
leerse una apertura de aprender de las generaciones más jóvenes también, desde
lo prefigurativo, en los casos en los que los jóvenes tienen un vínculo y una
experiencia diferente a sus adultos de referencia en el manejo de aplicaciones
hoy. Se puede leer en los casos más favorables la reciprocidad en la
construcción de conocimientos, la actitud colaborativa, y la creación de un
nuevo tejido social mediado por las tecnologías para dar respuesta a problemas
nuevos. Aún no es una solución global,
que abarque a todos, pero pone en juego la inventiva, la difusión de
actividades y recursos por televisión, por radio, por plataformas y
aplicaciones, una búsqueda de enlazar con el otro, de responder desde un lugar
que nos interpela a los docentes.
Bibliografía
Gay,A. (2012) La educación tecnológica. Córdoba: Brujas.
Mead, M. (1970). Cultura y compromiso. Buenos Aires:Granica
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