sábado, 21 de marzo de 2020



Reflexiones guía didáctica 0

Un café con el profesor Nicholas Burbules. Reflexiones en torno a la resistencia a las TICs en instituciones educativas.


Mucho sucede en las aulas, en las instituciones educativas, en torno al uso o restricción de las Tics, y de lo que se entiende sobre ellas.  Lo que abunda en mis registros, en estos años de experiencia hace eco a una palabra: resistencia. Resistencia al cambio, a habilitarse a aprender o implementar algo que lleva años presente entre nosotros: la innegable cultura digital que vino para quedarse.
Encuentro coincidencias con Nicholas Burbules en relación a la cuestión de la resistencia, la cual deberá disolverse para habitar nuevos territorios y modos de enlazar en la tarea apasionante de enseñar y aprender. Tender un puente mediado entre las tics, docentes y estudiantes, desde una lectura rigurosa del presente -y recordando, recorriendo nuestras trayectorias como estudiantes Recordando cómo nos sentimos alguna vez en la posición de alumnos cuando algo no nos estimuló o cuando algo nos encendió esa chispa, el deseo de aprender- para mejorar nuestra comprensión de cómo transitan la escolaridad  nuestros alumnos  en la actualidad. Desde allí se puede intervenir cuando algo pareciera no funcionar.
Para ello es valioso destinar un tiempo, para saber leer  en clave de los tiempos presentes, escenas que durante largo tiempo se interpretaron como desinterés o distracción, actualmente aplicadas a la presencia del celular en el aula en poder del alumnado. Si el objetivo es lograr que el conocimiento sea accesible y una construcción, tenemos la necesidad de encontrar los modos por los cuales reducir la brecha que hace a la desigualdad. El factor socioeconómico en ocasiones se plantea como limitante, y muchas veces en esta realidad se encubre un discurso que restringe la aplicación del uso de las tics en instituciones educativas, no favoreciéndose  la gestión de oportunidades de acceso para quienes se encontrarían en desventaja.
  La resistencia puede ser pensada como una resistencia al cambio, enmascarada por el factor miedo.El miedo a lo desconocido.El miedo a la pérdida de autoridad. El miedo a no poder predecir el alcance de lo que sucederá si el uso del dispositivo móvil se aplicara en el aula para un fin no pedagógico, si alguna situación indeseada trascendiera la frontera de lo privado a lo público. Temor a responder frente a la incertidumbre. Temor por lo que alguna noticia a través de los medios de comunicación se dio a conocer y se replique en la propia experiencia. Primera reacción, la búsqueda legítima de la prohibición de su uso y   primera respuesta de la realidad: esto ya no es algo posible. Hay que romper con ésta idea.
Es necesario comenzar a revisar en las propias prácticas ¿las propuestas, actividades o tareas interpelan el verdadero interés de mis estudiantes? , ¿Hay espacios de participación en lo que planteo en mis clases? , ¿Propongo actividades en las que estimulo la libre expresión  y el deseo de compartir aquello pensado y sentido? y ¿habilito el espacio áulico para convertir al dispositivo más cercano-el celular- en un aliado en los procesos de   enseñanza –aprendizaje? ¿de qué manera? ¿Cuáles son las respuestas del curso con mis intervenciones?.
Se habla de Revolución tecnológica, se habla de nativos digitales, se habla desde muchos supuestos, pero algo que se hace necesario es reconocer que no hay mirada más ingenua que aquellas dos. Para que los desarrollos tecnológicos puedan ser bien utilizados, para que cada estudiante encuentre los distintos recursos TIC como recursos favorables para su desarrollo, tenemos la indelegable tarea de acercar estos recursos, orientar y guiar. 
En relación a lo dicho, hoy nos encontramos en tiempos propicios para reflexionar sobre la veracidad de estos supuestos y con la obligación ética de desmitificarlos, trabajando en el quiebre al prejuicio. Somos los adultos quienes creamos condiciones de posibilidad para que las generaciones más jóvenes- y ¿por qué no de nuestra generación y mayores? -incorporen estas herramientas como recursos que abran al lenguaje, al pensamiento y a otros modos de operar en la construcción del conocimiento, del lazo social y las producciones subjetivas.
Fuente:
Burbules, N. (2008). Riesgos y promesas de las TIC en la educación. ¿Qué hemos aprendido en estos últimos diez años?, en VV.AA. Las TIC: del aula a la agenda política. UNICEF Argentina-IIPE-UNESCO, pp. 31-40. Disponible en http://www.oei.es/pdfs/las_tic_aula_agenda_politica.pdf